La desmotivación: cinco estrategias para enfrentarla

Hace poco experimenté uno de esos períodos de desmotivación, creo que a todos nos sucede de vez en cuando; sobre todo cuando los proyectos en los cuales nos embarcamos requieren de mucho tiempo y dedicación y los resultados solo se pueden apreciar a largo plazo. Hay ciertos días en los cuales nos parece que la cuesta es más empinada y nos resulta particularmente difícil vislumbrar la meta. Entonces el pesimismo abre sus alas sobre nosotros y aparece la desmotivación. Resultado: nuestra productividad cae de manera espantosa y nuestro estado de ánimo se adorna de tonos grises.

¿Qué hacer?

1. Retoma el sentido de tu tarea. En muchas ocasiones nos desmotivamos porque a golpe de hábito y cotidianidad olvidamos el sentido por el cual emprendemos determinada actividad. Por ejemplo, para graduarse como psicólogo no todo es análisis de los sueños, descubrir el por qué de los actos fallidos, aprender grafología o recrear técnicas de marketing (me refiero a estos contenidos porque normalmente son los más interesantes para los estudiantes) también hay que pasar por temas verdaderamente aburridos como la evolución de la psiquis o la estadística. Lo mismo sucede en todos los proyectos que emprendemos, habrán algunas tareas que nos resulten más llamativas que otras pero todas son igualmente imprescindibles.

Además, es importante que desechemos la actitud de víctimas del destino caracterizada en las frases: “es lo que me toca”, “me han mandado a hacerlo”. Si estamos haciendo algo aquí y ahora, normalmente esa tarea se corresponde con una meta mayor, recordemos entonces cuál es nuestro objetivo, retomemos el sentido de la tarea como un todo. Eso nos ayudará a mantenernos focalizados y de seguro nos reportará un poco de la motivación perdida.

2. Céntrate en los detalles positivos. La desmotivación muchas veces aparece porque el resultado final lo vemos con demasiada lejanía. ¡Me falta tanto…! Sí, es muy probable que nos falte mucho camino por recorrer antes de llegar a nuestra meta pero en estos momentos es necesario centrarse en los pequeños detalles que nos brindan satisfacción. En el camino que hemos emprendido, ¿cuántas pequeñísimas victorias hemos logrado? Recordemos entonces que la montaña más grande está compuesta por partículas muy pequeñas. Son excepcionales los casos de personas que llegan al éxito de manera directa, normalmente es una escalada donde debemos aprender a valorar las pequeñas victorias cotidianas.

3. Ubícate en el presente. Cuando estamos desmotivados solemos mirar al futuro o al pasado. Nos imaginamos a nosotros mismos de otra forma mucho más positiva, generalmente realizando otra tarea que en ese momento se nos antoja mucho más motivante. Simplemente no podemos saltar de proyecto en proyecto porque la inconsistencia o la falta de perseverancia asertiva es el enemigo número uno del éxito.

Ubicarseen el aquí y ahora es aceptar la tarea que debemos emprender sin dilaciones y enfrentarla con responsabilidad.

4. Varía tu rutina. Analiza qué podrías cambiar en aras de sentirte mejor, si trabajas por tu cuenta podrías cambiar tu entorno de trabajo, hacerlo amparada en la tranquilidad del mar a mi me resulta un desbloqueador cuasi inmediato. En otras ocasiones basta con variar mínimamente el puesto de trabajo y nos sentiremos más a gusto.

Valora vías diferentes para obtener los mismos resultados, aunque este cambio nos lleve un poco más de tiempo probablemente sea una buena inversión y se puede convertir en una excelente oportunidad para darle un giro a nuestros hábitos añadiéndole un toque de novedad a lo cotidiano.

Es importante tener en cuenta que un hábito o una rutina deben ser una herramienta para aumentar nuestra productividad y no una camisa de fuerza que nos conduzca a la desmotivación y que lacere nuestra creatividad.

Si aún así no logras recuperar la motivación para enfrentar tus proyectos, entonces:

5. Bríndate un tiempo. No te auto tortures con frases del tipo: “No funcionará”, “No puedo más”, “No estoy hecho para esto”. Todos tenemos períodos de dudas y desmotivación; precisamente esos días malos resaltan la productividad de los días buenos.

Si definitivamente no logras reencontrar el camino, es hora de apartarse por un tiempo del proyecto. No hay nada peor que machacarse en una tarea cuando no encontramos la fuerza creativa para enfrentarla.

Y ustedes, ¿cómo enfrentan la desmotivación?

 

Por

Jennifer Delgado Suárez

¿Cuándo puede cambiar la gente?

Concluyamos con algunas de la condiciones bajo las cuales la gente puede cambiar. La gente puede cambiar:

1.-Cuando pasa de un estadio a otro en el momento que está preparada y no antes.
2.-Cuando aplica los procesos adecuados a su estadio actual de condiciones bajo las cuales intenta dar un paso hacia el cambio de acción.
3.-Cuando sigue una terapia que encaja con su estadio de cambio más que intentar encajar el estadio de cambio preferido de la terapia.
4.-Cuando más que desmoralizarse por sus recaídas, aprende de ellas.
5.-Cuando entiende las complejidades del cambio en vez de reducirlo todo a un solo proceso, tales como la toma de conciencia, el contra-condicionamiento, la fuerza de voluntad o la relación terapéutica.
6.-Cuando trabaja en los niveles más próximos que se adecuan a sus problemas.
7.-Cuando se centra en los niveles más profundos si necesita superarlos.
8.-Cuando comprende su incapacidad de cambiar debido a la atribución incorrecta de niveles de cambio que no se adecuan a su problema.
9.-Cuando entiende que la resistencia al cambio se debe a correspondencias erróneas entre los estadios y/o niveles de cambio del terapeuta y del cliente.
10.-Cuando tiene mejores orientaciones y modelos que le guían a través de los estadios y niveles de cambio.

Material consultado:
¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, p. 33, 2001.

El control de las emociones

Es un error creer que el control de las emociones es como domesticar una bestia salvaje. Al hacerlo estoy bloqueando una energía que termina infectándose y yo termino prefiriendo no sentir.

  • es que me dominan
  • son como bestias salvajes dentro de mí
  • me llevan a donde no quiero ir

Entiendo, pero si lucho contra ellas, sólo haré más grande el problema.

Quejarme de mis emociones es tan absurdo como maldecir la alarma de mi reloj despertador por sonar a la hora programada.

Si yo quiero controlar la alarma, me ocupo en programar adecuadamente la hora a la que quiero que suene.

Si quiero controlar mis emociones, elijo adecuadamente mis pensamientos.

Que no se me olvide lo que aprendí en la página ¿Qué son las emociones?, en la que entendí que ellas son solo una respuesta de mi esencia a la dirección de mis pensamientos.

Una vez que comprenda este punto, no vuelvo a quejarme de mis emociones a riesgo de caer en ridículo ante mí mism@ por ladrarle a la alarma.

Causa y efecto

Parece que no tienes sentimientos y además te burlas de los míos.

Mi querida amiga, no sólo te quiero mucho, sino que además te voy a llevar de la mano hasta un lugar en el que vas a tener todo el control de las emociones. Se te abrirá un mundo nuevo y maravilloso de esperanza y fortaleza interna.

Porque sentirme bien o sentirme mal es algo que me hago yo mism@ al permitir pensamientos que me construyen o que me disminuyen.

El control de mis emociones empieza en el tipo de pensamientos que me permito pensar. Lo importante es que yo asuma la responsabilidad de los pensamientos que permito en mi mente.

Reformular mi pensamiento
es tan solo cambiarle la dirección

Si pienso: “no soy atractiv@”, por supuesto que siento emociones espantosas.

Si quiero controlar esas emociones, puedo reformular diciendo:

Me siento fe@ y más fe@ me verán si lo demuestro. Quiero cambiar esta perspectiva.

He visto personas feas que se expresan con mucha gracia o que son muy alegres y simpáticas. Hay quienes bailan muy bien y otras que se visten muy bien. Eso compensa su apariencia y se convierte en su atractivo.”

“Yo quiero desarrollar algún atractivo especial… Ya sé, yo puedo XXX y tengo facilidad de YYY. Se me ocurre que tal vez yo…

Allí ya se movió un poco la energía, esos pensamientos se sienten mejor y estoy controlando las emociones. Puedo seguir reformulando y reformulando hasta llegar a proponerme cosas que en verdad me ilusionan y me provocan grandes expectativas.

Eso es reformular: es cambiarle la dirección al pensamiento, sin cambiar el tema central.

Así es como llego a controlar las emociones. Sin bloquearlas, sino provocando que surjan las que sí quiero.

Controlo mis emociones cuando busco pensamientos que cada vez se sientan mejor.

¿Un pensamiento que se sienta mejor?

Si, claro.

Porque cuando un pensamiento me destruye o me disminuye se siente mal y siento que pierdo el control de las emociones.

Cuando un pensamiento me construye, entonces siento que me libera, me alivia, me hace sentir mi valor y mi derecho a vivir una vida digna.

Se siente mejor.

En ese momento siento que recupero el control de las emociones.

¿Ves cómo esto no es un asunto de luchar en contra de las emociones negativas, ni de taparlas o bloquearlas a pura fuerza de voluntad?

Es un asunto de actitud

Me apunto del lado de la actitud constructiva o del lado de la actitud destructiva.

Simple ¿verdad?

Si. Ya entiendo que si me siento deprimida o enojada, es porque me he dejado llevar por una corriente de pensamientos que me empequeñecen. Incluso, ya entiendo por qué si me quejo de mi malestar, es como ladrarle a la alarma.”

“Esa comparación es buena. La alarma sonará de acuerdo a cómo programo el reloj de la misma manera que mis emociones serán el resultado de cómo programe mis pensamientos.

¿Qué son las emociones?

Al comprender qué son las emociones y para qué sirven, me podré transformar desde una persona que sufre y se lamenta a una persona integrada que goza de la vida.

Si…

  • me siento triste y fácilmente me deprimo
  • me enojo cuando no salen las cosas
  • no alcanzo a ser yo mism@, tengo miedo de…

…y otros sentimientos negativos, sabré que así no es como quiero vivir mi vida.

En las universidades se exponen toda clase de teorías respecto a qué son las emociones y hasta la fecha no hemos logrado encontrar una que sea lo suficientemente práctica y simple como para facilitarnos al resto de los mortales vivir una vida con dignidad.

Abraham-Hicks nos ha ofrecido la mejor definición de emoción que yo he encontrado:

En palabras simples – la simplicidad es una cualidad de los sabios – la emoción es un mensaje desde mi esencia con respecto al pensamiento que estoy teniendo.

[Nota: Mi esencia es mi alma. Pero si “alma” no se acomoda bien con mis creencias, entonces es “lo mejor de mí”, aquel o aquella que verdaderamente soy, en lo más profundo de mi ser.]

Bien, pero entonces qué son las emociones:

Abraham-Hicks nos ha ofrecido la mejor definición de emoción que yo he encontrado:

En palabras simples – la simplicidad es una cualidad de los sabios – la emoción es un mensaje desde mi esencia con respecto al pensamiento que estoy teniendo.

[Nota: Mi esencia es mi alma. Pero si “alma” no se acomoda bien con mis creencias, entonces es “lo mejor de mí”, aquel o aquella que verdaderamente soy, en lo más profundo de mi ser.]

Bien, pero entonces qué son las emociones

¿Para qué sirven las emociones?

La definición de qué son las emociones me impulsa a usarlas como una alarma despertadora.

Cuando siento emociones que se sienten bien, sabré que lo que estoy pensando está cerca de mi esencia – porque siento rico. Sabré entonces, que esos son pensamientos que me construyen, que están a favor de mi integridad. Siendo así, me doy rienda suelta y sigo surfeando esa ola.

Cuando siento emociones que se sienten mal, reviso cuáles pensamientos son los que están provocando este disgusto. Al revisarlos, confirmaré que van en una dirección que me destruye, que me desintegra. Sabiendo esto, mejor detengo esa línea de pensamiento y reformulo.

Con esta base, lo demás será fácil.

¿Que es el insight?

Insight es un término utilizado en Psicología proveniente del inglés que se puede traducir al español como “visión interna” o más genéricamente “percepción o “entendimiento”. Se usa para designar la comprensión de algo (este término fue introducido por la psicología Gestalt).

Mediante un insight el sujeto “capta”, “internaliza” o comprende, una “verdad” revelada. Puede ocurrir inesperadamente, luego de un trabajo profundo, simbólicamente, o mediante el empleo de diversas técnicas afines.

Como dato ilustrativo: El Kōan, es una herramienta antiquísima empleada por los maestros Zen para ayudar a alterar los estados de conciencia y así alcanzar un insight de manera natural y pacífica.

Un insight provoca cambios en la conducta de los sujetos, ya que no sólo afecta la conciencia de sí, sino su relación con respecto al resto, sobre todo, tomando como base la mirada holística gestáltica, la cual dice que el todo es más que la suma de las partes. La mayoría de las escuelas psicológicas, coinciden en que es más importante la realidad percibida que la realidad efectiva (lo que realmente acontece).

Se distinguen dos tipos:

  1. Insight intelectual: Es el conocimiento a través de la lectura, o incluso durante una terapia, pero que no comporta la necesaria y profunda participación emocional de cara al cambio de la estructura personal.
  2. Insight emocional o visceral: es aquel que aporta una clara conciencia, comprensión y sentimiento en lo más profundo del ser respecto al significado de las conductas personales, y gracias al cual podrían darse las modificaciones positivas de la personalidad.
  3. Insight estructural: El el conocimiento cociente o inconsciente del sujeto que adquiere, emplea y proyecta por medio de la unión de estructuras.

Excusas para no pensar

Eduard Punset asegura que se fía más del inconsciente que de la razón. Curiosa afirmación viniendo de alguien con mente científica. ¿O no tanto?

“Excusas para no pensar” comienza de esta forma: “Cualquier excusa es buena para pensar que lo que conviene a una persona no sólo es conveniente, sino lo más conveniente. Nos agarramos indefectiblemente a esa excusa para no tener que pensar innovando o cambiando de opinión. Es sabido que el cerebro recurre a mil triquiñuelas para que no nos demos con la cabeza en la pared. Lo que le importa no es la búsqueda de la verdad sino sobrevivir. Y si para ello es mejor no pensar o seguir pensando como antes, pues tiene una excusa maravillosa para no pensar más”.

Según Punset la razón tiende a obcecarse, se resiste con demasiada frecuencia “a cambiar de opinión, de actitud”. El cerebro es inflexible, le cuesta cambiar su forma de pensar porque lo considera una traición a sí mismo y en esto se encuentra la base de la infelicidad. Como dice el autor, el ser humano tiene una “capacidad infinita para ser infeliz”.

Sin embargo, las reacciones instintivas del pensamiento inconsciente pueden presumir de “miles de años de fiabilidad” y son móviles, se adaptan mucho mejor a los resultados. Por otra parte, se ha demostrado científicamente que al tomar una decisión, las neuronas del inconsciente son las que deciden primero, las que mayor espacio ocupan en el cerebro y finalmente son las que realmente eligen.

Tiene razón el autor cuando afirma: “Ninguna de tus neuronas sabe quién eres… ni le importa”. En cierto modo podemos concluir que la razón está sobrevalorada frente a la intuición y que puede ser un obstáculo a salvar en el camino hacia la felicidad.

Para contrarrestar la infelicidad Punset nos recomienda “aceptar que necesitas un cierto nivel de ansiedad para sobrevivir pero evitar el miedo inmovilizador y absolutamente innecesario”, acometer todos nuestros proyectos con dedicación y esfuerzo, expresar el amor a los demás, procurar hacer acopio de autoestima y seguridad en sí mismo y mantener la curiosidad por profundizar en el conocimiento.

En “Excusas para no pensar” Punset recopila sus artículos, conferencias y apuntes más interesantes. Selecciona sus mejores reflexiones sobre temas universales, como el análisis de nuestras emociones más profundas, el funcionamiento del cerebro y las grandes incógnitas del planeta Tierra. Pero también profundiza en temas de actualidad, como la crisis económica o la repercusión de la política a nivel del individuo. Le sorprendió detectar que existía un tema común a todas ellas, una cuestión que ganaba protagonismo frente a las demás: las razones que provocan la aparición de la infelicidad en nuestras vidas.

Eduard Punset consigue una vez más el milagro de arrojar algo de luz sobre las grandes preguntas del ser humano. La lógica que utiliza en sus razonamientos se nos antoja certera desde las primeras reflexiones. Tanto, que incluso es aceptada sin reservas desde el primer momento por nuestra intuición.

Cómo aprender a vivir el presente

Vivir el presente es siempre lo más inteligente, pues el pasado ya se fue y el futuro no ha llegado, y solo contamos con el hoy, aprenda a vivir intensamente.

“Viviré este día como si fuese el último día de mi vida. ¿Y qué haré con este último día de valor incalculable que me queda? Primero, sellaré el contenido de la vida de manera que ni una gota se derrame sobre la arena. No perderé ni un momento siquiera en lamentarme por las desgracias del ayer, las derrotas del ayer, los sufrimientos del ayer, porque ¿por qué debo desperdiciar lo que es bueno en lo malo?

¿Puede la arena deslizarse hacia arriba en el reloj? ¿Saldrá el sol donde se pone y se pondrá donde sale? – No. Tampoco puedo vivir de nuevo los errores del ayer y corregirlos ¿Puedo hacer que retornen las heridas del ayer y sanarlas? ¿Puedo volverme más joven que ayer? ¿Puedo desdecirme del mal que he hablado, anular los golpes que he asestado, el dolor que he provocado? No, el ayer ha quedado sepultado para siempre y no pensaré más en él. Viviré hoy como si fuera el último día de mi existencia”.

Esta obra maestra es un bello pasaje extraído del gran libro de Og Mandino “El vendedor más grande del mundo”, y encierra una sabiduría incalculable. Una de las principales causas que impiden a la gente vivir plenamente es no vivir en el ahora. El hoy es el único tiempo con el que contamos, pues el pasado quedó atrás y el futuro no sabemos si llegará.

Olvidar el pasado

Lo que pasó ya pasó y no lo podemos cambiar. Si fracasamos, si nos equivocamos, si hicimos daño o nos lo hicieron a nosotros, si hicimos lo que no debíamos, o dejamos de hacer lo que debíamos, no podemos remediarlo ahora, porque el tiempo ya pasó y aunque quisiéramos no podríamos cambiarlo, mejorarlo o subsanarlo.

Todo lo que ya pasó debemos asumirlo y tratar de olvidarlo, porque persistir en ello sería como estancarse y no avanzar en una vida que debe continuar. La energía que gastamos recordando y lamentándonos por los errores del pasado nos impide disfrutar del presente.

Así, mantenga en su mente las saludables experiencias vividas con anterioridad, pero borre todas aquellas que puedan traerle consecuencias devastadoras.

El futuro es incierto

Tampoco es bueno preocuparse demasiado por el futuro; hay que planearlo, sí, pero sin angustia y con mesura, y sobre todo, sin el ansia y la impaciencia del que espera. Existe un viejo adagio popular que dice: “No por mucho madrugar, amanece más temprano”. En otro aparte del mismo libro de Mandino dice: “No debo esperar indefinidamente y sin embargo, debo aprender a ser paciente”.

Pensar constantemente en el futuro puede traernos ansiedad, angustia y malestar, robándonos la maravillosa bendición de disfrutar los mejores momentos de nuestra vida, que son los que estamos viviendo en este momento.

Vivir el presente

El hoy es lo único con lo que en realidad contamos. Son 24 maravillosas horas que no debemos desperdiciar y que por el contrario, debemos disfrutar absoluta y plenamente, como si tuviéramos los días contados.

¿Ha pensado que haría si hoy fuera el último día de su vida? Tal vez disfrutaría más de sus hijos y de su familia; se enojaría menos y se divertiría más; quizás pediría perdón a alguien a quien hizo daño y podría perdonar a quien de algún modo a usted dañó; expresaría sus sentimientos y afectos y a lo mejor haría algo que siempre quiso hacer y no se atrevió.

Desafortunadamente, en un mundo tan acelerado como el actual, olvidamos o no sabemos disfrutar de los momentos gratos de la vida, que realmente pueden ser muchos, pero a menudo los dejamos pasar.

Psicología de la emoción y la motivación

Según el Dr. Enrique G. Fernández-Abascal, catedrático de Psicología de la Emoción y la Motivación en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), se puede aprender a disfrutar: “Es tan posible aprender a disfrutar de la vida como necesario es hacerlo, ya que frente a las emociones negativas con las que nacemos más elaboradas, las positivas es necesario aprenderlas y practicarlas”.

Y continúa diciendo: “Somos el organismo más capacitado para disfrutar de la vida, y por ello las emociones positivas son procesos más abiertos y versátiles, lo cual abre un abanico casi ilimitado de actividades con las que podemos disfrutar. Se trata de emociones más personales que las negativas, no solo por las diferentes condiciones desencadenantes, sino por la propia variedad de los procesos que implican en cada persona”.

Cómo disfrutar cada día

Busque la magia de cada día, porque cada día es un pequeño tesoro que una vez ido ya no volverá. Acójase al viejo dicho popular: “no deje para mañana lo que pueda hacer hoy”, porque quizá mañana ya sea demasiado tarde.

Esta es una cita (anónima) inspiradora: “Sólo por hoy me daré media hora de tranquilidad para poder pensar acerca de mí. Pensaré en Dios para descubrir cuál es el objetivo de la vida. Sólo por hoy no tendré miedo a ser feliz, a disfrutar de la vida, a amar y a creer que lo que amo me ama. Sólo por hoy”.

Por Juliana Echeverry

Pensamientos que dan felicidad

Del libro «Qué razón tenía Platón…», para compartir el verdadero bien del hombre: la felicidad.

1. La felicidad es interior, no exterior; por tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos (Henry Van Dyke).

2. La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo (Victor Hugo).

3. La clase de felicidad que necesito es menos hacer lo que quiero que no hacer lo que no quiero (Jean-Jacques Rousseau)

4. Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta (Sócrates).

5. Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo (Leon Tolstói).

6. La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace (Jean-Paul Sartre).

7. Solo hay un bien: el conocimiento; solo hay un mal: la ignorancia (Sócrates)

8. No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices (Robert Louis Stevenson)

9. La verdadera felicidad consiste en hacer el bien (Aristóteles)

10. El corazón alegre hace tanto bien como el mejor medicamento (Salomón)

«Qué razón tenía Platón…» (Espasa) cuando sostenía -como expone Miguel@ifilosofia en su magnífico libro sobre 1001 pensamientos para triunfar en la vida- que la felicidad consiste en el equilibrio entre las tres partes del alma: «Con el alma racional debemos acceder a la sabiduría y a la justicia; el alma irascible nos debe proporcionar fortaleza de ánimo, y el alma concupiscible, moderación o templanza en los deseos materiales».

Si se equilibran esas tres partes del alma se gozará de una vida en armonía.

LAS 16 REGLAS DE SUPERVIVENCIA Y EXITO DE DE BOB PARSONS

  1. Salga y manténgase fuera de su zona de confort: no muchas cosas significativas ocurren mientras permanecemos en la zona de confort. Mucha gente dice “me preocupa la seguridad”. Mi respuesta es simple: “la seguridad es para los cadáveres”.
  2. Nunca se rinda: Casi nada funciona la primera vez que se intenta. Sólo porque lo que está haciendo pareciera no funcionar, no quiere decir que no funcionará. Es posible que no funciona de la forma como lo está haciendo. Si fuera fácil, todos lo estarían haciendo, y usted no tendría chance.
  3. Cuando esté listo para rendirse, estará más cerca de lo que cree: Un proverbio chino dice “La tentación de rendirse es más grande justo antes de lograr el éxito”.
  4. Con relación a lo que le preocupa, no sólo acepte lo peor que pudiera pasar, sino que cuantifique esa peor situación: Pocas veces la peor consecuencia será tan mala como la nube de “consecuencias indefinidas”. Cuando estaba en las malas, mi padre me decía: “bueno Robert, si no funciona, no te pueden decir que no lo intentaste”.
  5. Enfóquese en lo que quiere que ocurra: Recuerde el viejo dicho: “Cómo lo piensa, así será”.
  6. Tome las cosas un día a la vez: No importa qué tan difícil sea su situación, puede atravesarla si no mira demasiado lejos hacia el futuro, y se enfoca en el momento presente. Puede sobrevivir a cualquier situación un día a la vez.
  7. Vaya siempre hacia delante: Nunca deje de invertir. Nunca deje de mejorar. Nunca deje de hacer algo nuevo. En el momento que deje de mejorar su organización, comienza a morir. Tenga como objetivo ser mejor todos y cada uno de los días, aunque sea en algo pequeño. Recuerde el concepto Japonés de Kaizen: “pequeñas mejoras diarias resultan eventualmente en ventajas enormes”.
  8. Sea rápido al decidir: Recuerde lo que el General de la Guerra Civil norteamericana Tecumseh Sherman dijo: “Un buen plan ejecutado violentamente hoy es muy superior que un plan perfecto mañana”.
  9. Mida todo lo que sea significativo: Juro que esto es cierto. Cualquier cosa que se mida y se le haga seguimiento, mejora.

10. Cualquier cosa que no sea administrada, se deteriorará: Si quiere descubrir problemas de los que no tiene conocimiento, dedique un rato a explorar cuidadosamente aquellas áreas que no ha examinado en un tiempo. Le garantizo que allí encontrará problemas.

11. Ponga atención a sus competidores, pero ponga más atención a lo que usted está haciendo: Cuando vea a sus competidores, recuerde que todo se ve perfecto desde lejos. Hasta el planeta tierra – si lo ve desde el espacio, parece un lugar pacífico.

12. Nunca deje que nadie le saque de su camino: En nuestra sociedad, con nuestras leyes y con el terreno parejo, usted tiene tanto derecho a hacer lo que hace como cualquier otro, siempre que sea legal.

13. Nunca espera que la vida sea justa: La vida no es justa. Depende de usted lograr sus privilegios.

14. Resuelva sus propios problemas: Se dará cuenta que cuando consiga sus propias soluciones, desarrollará una ventaja competitiva. Masura Ibuka, el cofundador de SONY dijo: “uno no tiene éxito en tecnología, negocios o nada, siguiendo a los demás”. Un proverbio asiático dice “Un hombre sabio sigue sus propios consejos”.

15. No se tome a usted mismo demasiado en serio: Relájese. Con frecuencia, al menos la mitad de lo que logramos es gracias a la suerte. Ninguno de nosotros tiene tanto control sobre las situaciones como quisiéramos creer.

16. Siempre hay una razón para sonreír: Consígala. Después de todo, usted tiene suerte de estar vivo. La vida es corta. Cada vez estoy más de acuerdo con mi hermano pequeño, quien siempre me recuerda que “No estamos aquí por mucho rato, estamos aquí para pasar un buen rato”.

 

Todo depende de Ti, Manejo de Energías, Llena tu mente de positivismo

1. No te quejes de nada, si lo que te molesta tiene solución arréglalo si no, olvídalo.

2.  Tu eres capaz de cambiar cualquier situación.

3.  Ten pensamientos positivos.

4.  Busca buena compañía y aléjate de los pesimistas.

5.  No les des vuelta a los pensamientos tristes, busca los alegres y los sanos.

6.  Enfrenta tus problemas como retos a vencer.

7.  Se entusiasta y optimista en todo lo que hagas.

8.  Llena tu mente de buenas noticias.

9.  Disfruta lo que tienes y se agradecido.

10. Siéntete vivo, observa lo que hay en tu alrededor y disfrútalo, esta ahí para ti.

11. Dale a las cosas su justa importancia y no te preocupes por  tonterías.

12. No critiques.

13. Perdona el rencor es una perdida de tiempo y terrible para tu salud.

14. Se comprensivo con la gente.

15. No trates de cambiar a la gente, es más fácil aceptarla tal y  como es.

16. Disfruta de todo lo que hagas y pon tu interés.

17. Acepta los cambios.

18. No te aferres a nada ni a nadie todo lo que necesitas esta dentro de ti.

19. Ayuda a los demás.

20. Quiérete, anímate y acepta como eres, agradece la oportunidad que tienes de ser tu mismo.

21. Se honrado y siéntete orgulloso de serlo.

22. Ponte metas y cúmplelas.

23. Ten muchos amigos.

24. Antes de empezar cualquier discusión pregúntate: ¿Vale la   pena discutir por esto? La mayoría de las veces es suficiente   para no perder tu tiempo haciendo corajes.

25. Ama a todos y a todo lo que te rodea

DE:

El renacer del ser