Síndrome de Munchausen por poderes

Es una forma de maltrato infantil en la que uno de los padres induce en el niño síntomas reales o aparentes de una enfermedad.

Causas

Este trastorno casi siempre involucra a una madre que abusa de su hijo buscándole atención médica innecesaria. Se trata de un síndrome raro, poco comprendido, y cuya causa es desconocida.

La madre puede simular síntomas de enfermedad en su hijo añadiendo sangre a su orina o heces, dejando de alimentarlo, falsificando fiebres, administrándole secretamente fármacos que le produzcan vómito o diarrea o empleando otros trucos como infectar las vías intravenosas (a través de una vena) para que el niño aparente o en realidad resulte enfermo.

Estos niños suelen ser hospitalizados por presentar grupos de síntomas que no encajan mucho en ninguna enfermedad conocida. Con frecuencia, a los niños se les hace sufrir a través de exámenes, cirugías u otros procedimientos molestos e innecesarios.

La madre generalmente es muy colaboradora en el escenario del hospital y, a menudo, es muy apreciada por el personal de enfermería por el cuidado que le prodiga a su hijo. Con frecuencia, se la ve como una persona dedicada y abnegada, lo cual hace menos probable que el personal médico sospeche el diagnóstico del síndrome de Munchaussen.

Sus visitas frecuentes infortunadamente también le dan fácil acceso al niño para poder inducirle más síntomas. Los cambios en la condición del niño casi nunca son presenciados por el personal del hospital y casi siempre ocurren sólo en presencia de la madre.

El síndrome de Munchausen ocurre debido a problemas psicológicos del adulto y es generalmente un comportamiento que busca llamar la atención de los demás. El síndrome puede ser potencialmente mortal para el niño implicado.

Síntomas

  • Los síntomas del niño no encajan en un cuadro clásico de enfermedad o no concuerdan entre sí.
  • Los síntomas del niño mejoran en el hospital pero reaparecen en el hogar.
  • El progenitor es “exageradamente atento” o “demasiado servicial”.
  • El progenitor con frecuencia está involucrado en un campo de atención médica, como la enfermería.

Pruebas y exámenes

  • Las muestras de sangre usadas para los análisis de laboratorio no concuerdan con el tipo de sangre del paciente.
  • No hay una explicación a la presencia de drogas o químicos en las muestras de sangre, materia fecal y orina.

Tratamiento

Una vez reconocido el síndrome, es necesario proteger al niño y retirarlo del cuidado directo de la madre o padre, a quien se le debe ofrecer ayuda más que acusarlo.

Dado que esta es una forma de maltrato infantil, se debe notificar del síndrome a las autoridades. Lo más probable es que se recomiende terapia psiquiátrica para el progenitor involucrado. Sin embargo, dado que este trastorno es raro, se conoce muy poco sobre el tratamiento efectivo.

Pronóstico

Este es un trastorno difícil de tratar en los padres. Hay poca información disponible sobre los mejores tipos de tratamiento y el pronóstico. Generalmente, requiere años de apoyo psiquiátrico.

Los niños pueden requerir atención médica para tratar las lesiones infligidas por su progenitora, al igual que atención psiquiátrica para hacerle frente a la depresión, la ansiedad y otras afecciones que puedan ser provocadas por el maltrato infantil. Algunos niños pueden morir por infecciones u otras lesiones infligidas por padres que sufren el síndrome de Munchaussen por poderes.

Posibles complicaciones

El niño puede presentar complicaciones de lesiones, infecciones, medicamentos, cirugías o exámenes. El riesgo de complicaciones sicológicas como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y otros aumentan en los sobrevivientes del maltrato infantil.

Cuándo contactar a un profesional médico

El médico diagnostica esta afección cuando el niño ha sido sometido a tratamiento por diversos síntomas. Si siente ganas de causarle daño a su hijo, busque atención psiquiátrica de inmediato.

Prevención

La detección del síndrome de Munchausen en una relación padre-hijo puede evitar el maltrato continuado y los exámenes médicos innecesarios, costosos y posiblemente peligrosos.

Referencias

Johnson CF. Abuse and neglect of children. In: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds.Nelson Textbook of Pediatrics. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 36.

Actualizado: 2/21/2011

Versión en inglés revisada por: Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine; David C. Dugdale, III, MD, Professor of Medicine, Division of General Medicine, Department of Medicine, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.

Psicología Empresarial – MOTIVACIÓN DEL VOLUNTARIADO

La motivación es un aspecto esencial en el trabajo con voluntarios.  Es muy costoso captar y formar voluntarios para que desempeñen adecuadamente las tareas encomendadas, participen en el desarrollo de la organización, y permanezcan en ella.  Las empresas lo saben hace tiempo y dedican importantes esfuerzos a motivar a sus trabajadores.  En el trabajo asalariado, la motivación aparece como un elemento clave, y eso que el salario actúa como un importante factor de permanencia.  Sin embargo, no podemos tratar a los voluntarios como remunerados, ya que las recompensas, en ocasiones, no son fácilmente identificables, por otro lado actuar como si fuera un hobby hace que sea difícil pedir responsabilidades por el desempeño (Pearce, 1983).  En el ámbito del voluntariado debemos tener en cuenta que no son los mismos tipos de motivos los que llevan a incorporarse a una organización, que los que llevan a mantenerse en la organización (Winniford, Carpenter y Stanley, 1995).  Además la motivación del voluntario cambia a lo largo del tiempo (Bruel), con la edad (Schram, 1985):  Todos estos elementos hacen que el análisis de la motivación del voluntariado sea algo complejo y difícil de abordar.

Pero antes de analizar estos aspectos debemos definir que entendemos por motivación.  Podemos definir la motivación como el proceso por el cual una necesidad insatisfecha mueve a una persona en una cierta dirección para lograr un objetivo que satisface dicha necesidad.  Es un impulso que inicia, guía y mantiene el comportamiento, hasta alcanzar la meta u objetivo deseado. 

De acuerdo con estas definiciones, podemos distinguir tres elementos en la motivación:

  • En el interior un deseo o necesidad.
  • En el exterior una meta u objetivo que debe ser logrado.
  • Una estrategia para lograr el objetivo.

Podemos decir, que el comportamiento de los seres humanos obedece generalmente a sus motivaciones, es decir, estas actúan como causa del comportamiento.  La motivación es un concepto muy discutido, ya que sucede en el interior de la persona, por lo que no es observable, pero sí podemos observar la conducta que se desencadena.  Sin embargo, en la observación de los comportamientos para inferir motivaciones debemos ser cuidadosos, dos personas con el mismo objetivo aparente pueden estar satisfaciendo motivos muy distintos, aquellos con objetivos diferentes pueden estar satisfaciendo motivos similares, para un mismo acto se pueden dar motivos diferentes (Omoto y Snyderm 1995).  La consecuencia para el ámbito del voluntariado, es que las personas pueden hacerse voluntarias por motivos muy distintos.  Cuando hablamos de motivar, en definitiva, estamos hablando de crear las condiciones adecuadas para que se produzca un determinado comportamiento deseado por la organización: para que se incorpore, permanezca y desarrolle diferentes tareas de un modo adecuado y productivo.

Existen múltiples clasificaciones de motivos, atendiendo a diferentes criterios, pero en general podemos hablar de:

  • Motivos Fisiológicos o primarios: Son motivos no aprendidos que responden a necesidades y desequilibrios que se producen en el organismo (por ejemplo, hambre, sed, etc.), básicamente tratan de recuperar el equilibrio perdido en el organismo (Homeostasis).
  • Motivos generales no aprendidos: No responden directamente a necesidades fisiológicas, aunque si son un mecanismo de supervivencia y adaptación al medio (por ejemplo: curiosidad, manipulación, exploración, etc.).
  • Motivos sociales: Son motivos aprendidos como la necesidad de poder, prestigio, status, etc.

En función de los factores que determinan la conducta del sujeto podemos distinguir también diferentes tipos de motivación (Pérez, 1979):

  • Motivación Intrínseca: El sujeto se mueve por las consecuencias que espera se produzcan en él.
  • Motivación Extrínseca: El sujeto se mueve por las consecuencias que espera alcanzar.
  • Motivación Trascendente: El sujeto se mueve por las consecuencias que espera que produzca su acción en otro u otros sujetos presentes en el entorno.

Si vemos la motivación como un proceso, podemos tener las siguientes etapas:

  • Homeostasis: El organismo permanece en equilibrio.
  • Estímulo: Cuando aparece genera una necesidad.
  • Necesidad: Provoca un estado de tensión.
  • Estado de tensión: Impulso que da lugar a un comportamiento.
  • Comportamiento: Se dirige a satisfacer la necesidad.
  • Satisfacción: Si se satisface el organismo retorna al estado de equilibrio.


MOTIVACIÓN – Teoría de las necesidades de McClelland

El concepto de la teoría de las necesidades fue popularizada por el psicólogo americano del comportamiento David McClelland. Edificada sobre la base del trabajo de Henrio Murray, McClelland estableció en 1961 que la motivación de un individuo puede deberse a la búsqueda de satisfacción de tres necesidades dominantes: la necesidad de logro, poder y de afiliación.

1. La necesidad de logro:(N-Ach) es el grado al cual una persona desea realizar tares difíciles y desafiadoras en un alto nivel. Algunas características de de la gente alta de N-Ach son:

  • La persona desea tener éxito y necesita recibir retroalimentación positiva a menudo.

  • La persona intenta presionar a si mismos para evitar ambas situaciones: a las poco arriesgadas y a las de riesgo elevado. Esta persona evita situaciones poco arriesgadas porque cree que el éxito fácilmente alcanzado no es un logro genuino. Y por otro lado, los proyectos de riesgo elevado, son resultado de una de las alternativas posibles en lugar de un resultado de su propio esfuerzo.

  • Tienen gustos de trabajar solos o con otros cumplidores de alto desempeño.

  • McClelland cree que estas personas son los mejores líderes, aunque pueden tender a exigir demasiado de su personal en la creencia que todos son también guiados por altos desempeños.

2. La necesidad de afiliación: (N-Affil) significa que la gente busca buenas relaciones interpersonales con otros. Algunas características de la gente alta de
N-Affil:

  • Desea gustar y ser aceptado por los demás, y da importancia a la interacción personal.

  • Tiende a conformarse con las normas de su grupo de trabajo.

  • Se esfuerza por hacer y preservar relaciones con una lata cantidad de confianza y comprensión mutua.

  • Prefiere la cooperación sobre la competición.

  • Obviamente, se desempeña bien en situaciones de interacción con clientes y en servicio al cliente.

  • McClelland creyó que una necesidad fuerte de afiliación disminuye la capacidad de los gerentes para ser objetivos y para la toma de decisiones.

3. La necesidad de poder (N-Pow) es típica en la gente que le gusta estar a cargo como responsable.

  • Esta gente se agrupa en dos tipos: Poder personal y poder institucional.
    ———-La gente con una alta necesidad de poder personal desea dirigir e influenciar a otras personas.
    ———-Una alta necesidad de poder institucional significa que a esta gente le gusta organizar los esfuerzos de otros para alcanzar las metas de la organización

  • La gente de alto poder goza de la competencia y de las situaciones orientadas al estatus.

  • Mientras que estas personas atraen a esta gente a los papeles de dilección, ellas pueden no poseer la flexibilidad requerida y las habilidades orientadas a la gente, necesarias.

  • Los encargados con una alta necesidad de poder institucional tienden para ser eficaces que aquellos con una alta necesidad de poder personal.

Generalmente, las tres necesidades están presentes en cada individuo. Son formadas y adquiridas con el tiempo y la vivencia cultural del individuo y su experiencia de vida. Se puede utilizar el entrenamiento para modificar un perfil de necesidad. A diferencia de Maslow, McClelland no especifico ninguna etapa de transición entre las necesidades en el trabajo depende de la posición que cada individuo ocupa. La necesidad de logro y la necesidad de poder so típicas en las gerencias medias y de la plana mayor.

EN RESUMEN

TEORÍA DE Mc.CLELLAND DE LAS NECESIDADES.

Esta teoría se basa en tres necesidades:

Necesidades de Realización, su interés es desarrollarse, destacarse aceptando responsabilidades personales, se distingue además por intentar hacer bien las cosas, tener éxito incluso por encima de los premios. Buscan el enfrentamiento con problemas, desean retroalimentarse para saber sus resultados y afrontan el triunfo o el fracaso.

Necesidades de Poder, su principal rasgo es el de tener influencia y control sobre los demás y se afanan por esto. Prefieren la lucha, la competencia y se preocupan mucho por su prestigio y por influir sobre las otras personas incluso más que por sus resultados.

Necesidades de Filiación, su rasgo esencial ser solicitados y aceptados por otros, persiguen la amistad y la cooperación en lugar de la lucha, buscan comprensión y buenas relaciones.

La jerarquía de necesidades de Abraham Maslow

 

Autorrealización

Autoexpresión, independencia, competencia, oportunidad.

Estima

Reconocimiento, responsabilidad, sentimiento de cumplimiento, prestigio.

Sociales

Compañerismo, aceptación, pertenencia, trabajo en equipo.

Seguridad

Seguridad, estabilidad, evitar los daños físicos, evitar los riesgos.

Fisiológicas

Alimento, vestido, confort, instinto de conservación.

Un concepto básico de motivación: cada ser humano es un mundo y cada uno busca satisfacer sus necesidades, desde las más básicas hasta las de carácter superior

Si se quiere comprender al recurso humano en la organización es necesario conocer las causas de su comportamiento por que más allá de ser empleados o trabajadores somos seres humanos.

Abraham Maslow planteó en su libro Motivation and Personality (Motivación y Personalidad) el concepto de la Jerarquía de Necesidades que fundamenta, en mucho, el desarrollo de la escuela humanista en la administración y permite adentrarse en lascausas que mueven a las personas a trabajar en una empresa y a aportar parte de su vida a ella.

El concepto de jerarquía de necesidades de Maslow, planteado dentro de su teoría de la personalidad, muestra una serie de necesidades que atañen a todo individuo y que se encuentran organizadas de forma estructural (como una pirámide), de acuerdo a una determinación biológica causada por la constitución genética del individuo.  En la parte más baja de la estructura se ubican las necesidades más prioritarias y en la superior las de menos prioridad.  

Así pues, dentro de esta estructura, al ser satisfechas las necesidades de determinado nivel, el individuo no se torna apático sino que más bien encuentra en las necesidades del siguiente nivel su meta próxima de satisfacción.  Aquí subyace la falla de la teoría, ya que el ser humano siempre quiere más y esto está dentro de su naturaleza.  Cuando un hombre sufre de hambre lo más normal es que tome riesgos muy grandes para obtener alimento, una vez que ha conseguido alimentarse y sabe que no morirá de hambre se preocupará por estar a salvo, al sentirse seguro querrá encontrar un amor, etc., etc., etc…

El punto ideal de la teoría de Maslow sería aquel en el cual el hombre se sienta “autorrealizado” pero esto es muy raro, se podría decir que menos del 1% de las personas llegan a la plena realización.

“Es cierto que el hombre vive solamente para el pan, cuando no hay pan. Pero ¿qué ocurre con los deseos del hombre cuando hay un montón de pan y cuando tiene la tripa llena crónicamente” …Maslow 

LAS NECESIDADES

De acuerdo con la estructura ya comentada, las necesidades identificadas por Maslow son:

* NECESIDADES FISIOLÓGICAS: estas necesidades constituyen la primera prioridad del individuo y se encuentran relacionadas con su supervivencia.  Dentro de éstas encontramos, entre otras, necesidades como la homeóstasis (esfuerzo del organismo por mantener un estado normal y constante de riego sanguíneo), la alimentación, el saciar la sed, el mantenimiento de una temperatura corporal adecuada,  también se encuentran necesidades de otro tipo como el sexo, la maternidad o las actividades completas.

* NECESIDADES DE SEGURIDAD: con su satisfacción se busca la creación y mantenimiento de un estado de orden y seguridad.  Dentro de estas encontramos la necesidad de estabilidad, la de tener orden y la de tener protección, entre otras.  Estas necesidades se relacionan con el temor de los individuos a perder el control de su vida y están íntimamente ligadas al miedo, miedo a  lo desconocido, a la anarquía…

* NECESIDADES SOCIALES: una vez satisfechas las necesidades fisiológicas y de seguridad, la motivación se da por las necesidades sociales.  Estas tienen relación con la necesidad de compañía del ser humano, con su aspecto afectivo y su participación social.  Dentro de estas necesidades tenemos la de comunicarse con otras personas, la de establecer amistad con ellas, la de manifestar y recibir afecto, la de vivir en comunidad, la de pertenecer a un grupo y sentirse aceptado dentro de él, entre otras.

* NECESIDADES DE RECONOCIMIENTO: también conocidas como las necesidades del ego o de la autoestima.  Este grupo radica en la necesidad de toda persona de sentirse apreciado, tener prestigio y destacar dentro de su grupo social, de igual manera se incluyen la autovaloración y el respeto a sí mismo.

*  NECESIDADES DE AUTO SUPERACIÓN: también conocidas como de autorrealización o autoactualización, que se convierten en el ideal para cada individuo.  En este nivel el ser humano requiere trascender, dejar huella, realizar su propia obra, desarrollar su talento al máximo.  

Bloqueo inminente: La oportunidad de llegar a la satisfacción de las necesidades de más alto nivel es prácticamente una utopía cuando nos referimos a personal trabajador que tiene que regirse por determinadas reglas que no le permiten desarrollar su talento al máximo 

Es increíble ver cómo en algunas organizaciones se intenta administrar al recurso humano sin siquiera tener presentes sus necesidades más básicas, en las empresas es muy usual que los empleados abandonen todas sus necesidades y se dediquen a satisfacer las más básicas, “¿qué hago sin mi empleo? no podría llevar alimento a mi casa”, situación que es muy bien aprovechada por los patronos, ¡qué lástima!  Se imaginan cómo sería el mundo si todos pudiéramos desarrollar nuestros talentos al máximo? 

El Valor de una Idea

Por Leopoldo Mitre

“La verdadera inspiración es imposible de falsificar”

Leonardo DiCaprio, Largometraje El Origen

¿Alguna vez ha tenido un diálogo interno en donde usted se afirma que tal o cual cosa van a suceder, y mágicamente esto que usted se predijo sucede? Por ejemplo, usted se va a la cama pensando “no me voy a despertar a tiempo…”, o bien se dice “no tengo que llegar tarde a la cita”; o cuando está a punto de lanzar o patear esa pelota que le dará el campeonato a su equipo, usted se dice “lo voy a fallar” y… ¡Zas! De verdad falla, llega tarde o se queda dormido. ¿Le ha pasado? Pues debo confesarle que a mí también y hasta hace poco le atribuía un toque de esoterismo a esta especie de adivinación.

Hace unos pocos días que terminé de leer un libro titulado “Smart Talk”, el cual describe los pasos que una persona debe de seguir para despertar en la mente una especie de fórmula que nos permitirá lograr todo aquello que soñamos. Este libro lo escribió Lou Tice. Quien además de ser Psicólogo y Coach Deportivo, llegó a desarrollar una metodología que le ha valido reconocimientos y una cartera de clientes compuesta por Líderes mundiales, políticos, empresarios, deportistas y una buena cantidad de empresas del Fortune 500.

Lo interesante de las ideas de Lou es que dejan de lado el esoterismo o cualquier idea similar, y simplemente comienzan a explicar de manera lógica la forma en la que funciona nuestra mente. Adicionalmente él crea una metodología que, basada en la forma en que percibimos la realidad, nos ayuda a modelar nuestra idea del futuro y permite que adecuemos la percepción de nuestra realidad a las aspiraciones más profundas que podamos tener. Es decir, nos da una guía que en resumen dice: “Si crees que es posible o que no lo es, siempre tendrás la razón”.

Y, aunque Lou no dice nada nuevo, lo que me parece por demás interesante es la forma cómo él lo explica. Por ejemplo, habla sobre los puntos ciegos y cómo y por qué nuestra mente bloquea cierta información que percibimos. Y esto lo hacemos de manera natural ya que si no fuéramos capaces de bloquear esta información (digamos ruido) no lograríamos concentrarnos. Sin embargo hay muchas ocasiones que bloqueamos información altanamente valiosa para nuestras metas o sueños. En este caso Lou Tice sólo nos explica como programar nuestra mente para dejarla pasar, cómo escribir oraciones y estructura gramatical que nos ayude a cambiar el diálogo interno, inclusive en qué horario y porqué. Todo basado en la psicología y la neurología.

Desde pequeño he escuchado decir a la gente que la fe mueve montañas, y a decir verdad, no había reflexionado antes en el contenido de la frase. Muchas veces escuche a mis mayores decir, cuándo algo era incierto, que tuviera fe. Y me parece que hasta ahora siempre confundí la fe con la mezcla de una idea y la posibilidad de que esta se hiciera realidad; algo más bien cercano a la esperanza. Sin embargo, creo que el concepto tiene un telón de fondo que es interesante descubrir. Y es que, según Lou, cuando tenemos fe en realidad estamos proyectando una imagen en nuestro cerebro de lo que queremos y la estamos asociando con algún sentimiento altamente poderoso que recurrentemente nos regresará a esa imagen. Luego entonces, será nuestro subconsciente el que de manera creativa estará alerta a buscar toda aquella información que se nos presente y intuyamos forme parte de la imagen que tenemos. Cualquier parecido a armar un rompecabezas de 10,000 piezas es mera coincidencia.

Son las ideas las que mueven el mundo. Sin embargo no basta con sólo una idea, hay que ponerla en acción. Y a través del proceso que sugiera Lou se conjugan las ideas y la acción concreta gracias a la creatividad. Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir a un seminario que impartió Lou Tice el cual tuvo lugar en Twisp, ubicado en el estado de Washington. Además de ser altamente valioso, me encontré con gente que ha usado su metodología algunos años y los resultados que vi son sorprendentes. Que diría de un Director Comercial, que en pleno año de crisis económica y en una industria turística altamente competida, pasó de vender 5 millones de dólares a 250. O de la clínica de futbol local que luego de años de ser la pequeña escuela de soccer, se convirtió de un momento a otro en un Centro con más de 125,000 alumnos. Y es que aunque la aplicación de estas ideas son universales, “ventas” es un campo fértil y ávido de propuestas como las de Lou. Es en el arte de generar sueños y visiones que van atadas a un sentimiento positivo, donde los mejores vendedores se distinguen del resto.

Por lo pronto ya he comenzado a cambiar mi diálogo interno y a poner en práctica algunos de los conceptos que propone “Smart Talk”. No se todavía el potencial que puedo alcanzar pero lo que ya se es que no importa hasta donde crea que pueda yo llegar, siempre tendré la razón.

MIEDO AL ÉXITO

Miedo al éxito

El miedo puede ser una emoción que impregne muchas áreas de nuestra vida. No sólo existe el miedo al fracaso y estamos muy familiarizados con él, sino que también existe un miedo mucho más sutil y desconocido: el miedo al éxito.

Sí; uno también puede temer conseguir lo que tanto ansía. Y no sólo eso, sino que es posible que haga todo lo necesario para evitar conseguirlo. El autosabotaje inconsciente es un patrón muy habitual en este camino.

En ocasiones nos ponemos metas que deseamos cumplir, resultados vitales que deseamos obtener. Sin embargo, con el tiempo, no parece que estemos avanzando hacia nuestro objetivo. No es el miedo al fracaso lo que nos detiene. Tampoco es el miedo al rechazo. El camino hacia la meta está relativamente claro, y de vez en cuando hacemos un progreso en el mismo, pero la mayor parte del tiempo no somos capaces de entrar en ese estado de flujo en el que avanzamos de manera fácil y natural hacia nuestro objetivo. Este escenario suele tener lugar con resultados a medio o largo plazo que requieren de acción intermitente, como pueden ser perder peso o emprender un negocio que nos permita dejar nuestro trabajo actual.

Hay varias razones que explican esta ralentización en el progreso, ese estado en el que sentimos que vamos con el freno de mano puesto.

La primera razón es, en términos de PNL, la razón ecológica. Cada uno de nosotros está inmerso en un sistema o en varios: la familia, los amigos, el ambiente laboral. Mientras avanzamos en nuestro camino hacia el objetivo, vamos cambiando. Esos cambios se van propagando al resto del sistema y tienen un impacto sobre el mismo. Si por ejemplo quiero dejar de fumar pero el resto de mi familia fuma, deberé contar con que el sistema me pondrá las cosas especialmente difíciles. Cada uno de los miembros fumadores se sentirá cuestionado en su hábito y reaccionará en consecuencia. Cualquier cambio que emprendas en ti mismo tendrá consecuencias sobre el área social en el que te muevas. ¿Estás preparado para ellas? ¿Puedes anticipar esas consecuencias y actuar para minimizarlas? ¿Cómo podrías reducir las resistencias en tu entorno?

Otra razón por la que a menudo sentimos miedo al éxito es porque hemos asociado lo que hacemos con lo que somos. Si fumo, soy fumador. Si estoy gordo, soy gordo. Las cosas que hacemos o nuestras circunstancias se han convertido en parte de nuestra identidad, y nos resistimos a abandonar estas cosas porque sentimos que abandonamos también una parte de nosotros. ¿Qué pasará si dejas de fumar? ¿En quién te convertirás? ¿Qué pasará si adelgazas? ¿En quién te convertirás? ¿Realmente estás preparado para asumir una nueva identidad? ¿Realmente estás preparado para dejar de ser una cosa y pasar a ser otra? ¿Estás listo para ser ex-fumador? ¿Estás listo para ser alguien delgado? Pueden parecer preguntas poco relevantes, pero a nivel inconsciente este tipo de transformaciones generan enormes resistencias.

De acuerdo con los niveles neurológicos, estamos hablando de cambios en el nivel del ser, en lo alto de la pirámide. Ser fumador implica una determinada identidad, y es muy diferente de ser no-fumador. Esta diferencia afecta al resto de niveles de la pirámide. Cuando efectúes la transición, cambiarán tus creencias y tus valores. Además del hábito de fumar, otros hábitos secundarios se verán afectados. Quizá cambien el tipo de personas con el que te relaciones y los sitios a los que vayas. Cualquier cambio en el nivel de la identidad tendrá consecuencias importantes en la vida, y no siempre estamos preparados para afrontar todo lo que de ese cambio se deriva. En ocasiones un cambio en la identidad altera demasiado nuestro comportamiento habitual como para resultar soportable, tanto para bien como para mal.

Una pregunta interesante en cualquier cambio vital relevante es la siguiente “¿Qué sucederá si lo consigo?”. Olvídate de lo que esperas que suceda o tengas miedo de que suceda. Simplemente, considera lo que sucederá con toda probabilidad. Imagina que consigues tu meta. ¿Y entonces? ¿Qué cambiará una vez hayas conseguido tu objetivo?

Evita las respuestas breves y obvias del tipo “Si pierdo peso estaré delgado”. Apaga la tele, la radio y otras distracciones y tómate unos minutos para pensar largo y tendido en qué sucederá una vez hayas logrado tu meta. A menudo hay muchos efectos secundarios que puedes haber pasado por alto y que inconscientemente estén oponiendo resistencia. Por ejemplo, si pierdes peso, ¿qué sucederá? Estas son algunas de las cosas que puedes encontrar: la gente se dará cuenta y te lo señalará, estarás expuesto a posibles piropos o a que alguien reconozca tu esfuerzo, otros pueden pedirte consejos al respecto, puede que sientas la necesidad de continuar con un cierto estilo de vida para mantener tu peso, necesitarás comprarte ropa nueva, probablemente te encuentres más atractivo y otros lo noten, puede que haya gente que sienta envidia porque has conseguido adelgazar, tu familia puede resistirse a tus cambios de peso por distintos motivos, puede que te preguntes si serás capaz de mantenerte en tu nuevo peso, puede que te preocupe no volver a comer determinados alimentos, etc. Cada meta conseguida viene acompañada de una serie de consecuencias que a menudo se nos pasan por alto. Sucesos en principio positivos, como recibir piropos o reconocimiento, pueden ser difíciles de encajar para determinadas personas.

El éxito requiere cambio, y el cambio siempre conlleva un precio que pagar. Incluso pasar a ser millonario puede resultar complicado, y mucha gente que gana la lotería pierde todo su dinero en unos pocos años porque no es capaz de manejar su nueva situación. A veces queremos lograr determinadas cosas sin darnos cuenta de que el precio a pagar es demasiado alto, o que las consecuencias negativas superan con creces las consecuencias positivas. Una manera de reducir el impacto de las consecuencias negativas es tomarse el tiempo para ponerlas sobre la mesa y examinarlas de una en una. Para cada una de ellas, las posibilidades son: eliminarla, reducir su impacto, o aprender a vivir con esa consecuencia.

Por supuesto es agradable y útil mantenerse enfocado en la parte positiva de la meta, pero recuerda que cualquier logro tiene una cara oculta y que tendrás que aceptar la moneda completa. Obtener los resultados que estás buscando te reportará consecuencias de todo tipo, y debes estar dispuesto a hacerte cargo del lote completo.

A diferencia de otros miedos, como el miedo al fracaso o el miedo al rechazo, el miedo al éxito es más complejo porque generalmente es inconsciente. ¿A quién se le va a ocurrir que ganar la lotería pueda tener también una cara negativa? ¿Dejar de fumar puede tener consecuencias negativas?

No se trata tanto del miedo al éxito sino del miedo a las consecuencias del éxito, del miedo a sus efectos secundarios. Muchos de estos efectos secundarios pueden ser muy poco deseados. Los miedos que no son evaluados conscientemente tienden a hacerse cada vez más grandes. La razón es el mero condicionamiento: cuando evitas algo, automáticamente fortaleces el patrón de evitar ese algo, ya sea consciente o inconscientemente. Cuando evitas trabajar en tus metas debido al miedo al éxito, refuerzas el hábito de la postergación y, con el tiempo, cada vez te resulta más difícil emprender acciones.

La mejor manera de atajar este tipo de comportamientos es ir directamente a la raíz del miedo preguntándose “¿Qué sucederá si lo consigo?”. Analiza las consecuencias “negativas” de tu logro y observa qué es lo que se encuentra detrás de cada una de esas consecuencias que te disgusta. El miedo tiende a encogerse bajo el escrutinio de la consciencia, ya que es aquello que desconocemos lo que realmente tememos. Si no te gusta la palabra miedo para definir estos comportamientos, puedes pensar que, cuando uno analiza estos patrones de huida, éstos tienden a parecer más sencillos y rectificables.

Una ventaja adicional a la hora de solventar las posibles consecuencias negativas es que, una vez que son conocidas, uno puede solucionarlas de una manera inteligente. Por ejemplo, de vuelta al ejemplo de perder peso, si pierdes muchos kilos, probablemente necesitarás ropa nueva. Si no dispones de dinero para comprar ropa nueva, este pequeño problema puede ser suficiente para que tu inconsciente te impida adelgazar. Una vez que examinas la situación conscientemente y aseguras maneras de solucionar las consecuencias de tu adelgazamiento, estás dando luz verde al inconsciente para que trabaje en hacerte perder peso.

¿Qué sucederá si lo logras? ¿Qué sucederá si dejas de fumar, si pierdes peso, si creas tu propio negocio, si abres tu propio restaurante? ¿Qué sucederá?

 

Por Javier Malonda

Evolución humana consciente | PNL e hipnosis

 

Trastorno límite de la personalidad

“De un tiempo a esta parte, y cada vez con más frecuencia, están llegando a las consultas de psiquiatras y psicólogos, y también a las urgencias de los hospitales, casos de personas, en su mayoría jóvenes, que sufren de una especie de caos personal, que a veces les lleva a poner en peligro su vida.

Estas personas se sienten consigo mismas en un casi permanente estado de confusión, como si no tuvieran una identidad propia suficientemente constituida que les sujete en la vida.

Tienen verdaderas dificultades para regular sus necesidades desde sí mismos, por lo cual se encuentran a merced de sus propios impulsos, a los que no saben poner límites. Viven en una permanente inestabilidad emocional, como en una especie de “montaña rusa”, de la cual, y esto es lo grave del problema, pueden salir despedidos en cualquier momento.

Intentan combatir su angustia y el miedo que la conciencia de esta situación les produce, aferrándose en una relación “quasi-simbólica” con cualquier persona, grupo, sectas y también con la droga, el sexo, el juego, etc., y siempre de una forma compulsiva.

Son extremadamente sensibles y lábiles, por lo que sus relaciones interpersonales y sus afectos pueden variar de un extremo al otro, incluso varias veces al día, con la consiguiente sensación de inestabilidad y confusión que produce en ellos mismos y en los que le rodean.

Viven pues constantemente en los extremos, pasando de la euforia a la depresión, de la ingenua credulidad a la desconfianza paranoide, del amor al odio, y todo porque su estructura mental no les permite integrar, psicológicamente hablando, los matices, las gradaciones ni las ambivalencias. Es un Todo o Nada.

En momentos de excesiva presión y tensión emocional pueden llegar a descomponerse en la forma de un brote psicótico, que puede ser algo puntual, o el inicio de una descompensación psicótica.

Esta dinámica personal les lleva a cometer, a veces, actos de graves consecuencias. Pueden llegar a robar y a delinquir, pero muchas veces no es más que un torpe intento de sentirse formando parte de un grupo o de una cultura determinada. De nuevo en una desesperada búsqueda de la “identidad perdida”.

Algunos sufren de anorexia o de bulimia, organizando su vida alrededor del alimento y utilizándolo como un vehículo de expresión de su propia conflictiva interna y relacional, debido a las dificultades que tienen para tomar conciencia y verbalizar sus necesidades, deseos y temores. Pueden utilizar la comida para “tapar” o “llenar” un sentimiento de falta, de vacío (bulimia), como para expresar su más profundo malestar y rechazo hacia algo o alguien (anorexia).

Los que se “enganchan” a las drogas van a parar a centros de toxicómanos, pero “en voz baja” le confiesan al teraputa que toman la droga para intentar evadirse de su angustia y de su caos personal. Sin embargo, su inestabilidad e incontinencia, suele provocar que acaben siendo expulsados de los tratamientos por repetidas transgresiones de la norma, aumentando esto su sensación de fracaso y de culpa, y generando, por tanto, nuevos y mayores impulsos autodestructivos. Es un círculo vicioso que los tiene atrapados. Esta dinámica psicológica está estrechamente vinculada con un fondo depresivo, el cual se refuerza a medida que la enfermedad evoluciona, lo que hace que muchos de estos enfermos tengan a menudo ideas de suicidio, las cuales llegan a ponerse en acto en un número determinado de casos, aunque sea de forma “accidental” (accidentes de circulación, sobredosis de drogas, contagio de enfermedades víricas, etc.).

Los familiares de estas personas se sienten impotentes y confusos. No entienden qué ocurre, qué están haciendo mal, o qué podrían cambiar con tal de mejorar la situación. Acuden a especialistas en busca de consejo y orientación, pero a menudo la propia urgencia y angustia del problema, así como la ausencia de centros específicos para abordar esta enfermedad en su globalidad, hace que se haga difícil encauzar el caso bajo una dirección terapéutica determinada.

Estos son algunos de los aspectos que caracterizan a estas personas, que al haber sido observados como comunes a una población de enfermos, se han constituido en un síndrome específico que recibe desde la psiquiatría (D.S.M.), el nombre de Trastorno Límite de la Personalidad, y como todo síndrome está sujeto a las diferencias individuales”.  

Características generales Trastorno límite de Personalidad.

Inestabilidad en el estado de ánimo, la identidad, la autoimagen y la conducta interpersonal. Algunos los denominan “niños grandes” que no quieren crecer. En general este tipo de pacientes responde a los siguientes esquemas cognitivos:

  1. Son muy inseguros de si mismos. Tienen una mala autoimagen.

  2. Tienden a abandonarse en exceso.

  3. Nada puede compensarles su gran vacío interior. Manifiestan casi obsesivamente deseos por una gran variedad de objetos. Una vez conseguidos ya están buscando otro nuevo objetivo a lograr.

  4. Son muy dependientes de las personas con las que conviven.

  5. La posibilidad de sufrir un abandono real o imaginario de las personas de las que dependen, o de enfrentarse a responsabilidades importantes, les puede crear situaciones de extrema tensión y violencia.

  6. Están en un casi constante estado de ansiedad.

  7. Dificultad para el estudio y la concentración.

  8. En ocasiones su cólera domina su conducta.

  9. Descontrol en la alimentación. Anorexia y/o Bulimia.

  10. Abuso del alcohol, drogas, etc.

  11. No pueden controlar sus sentimientos y emociones. Pasan de estados eufóricos a depresivos en cuestión de minutos .

  12. No suelen cumplir sus compromisos. Abandonan terapias, estudios, trabajos, etc.

  13. Son terriblemente receptivos y tienen una gran capacidad para la manipulación. En general culpan de todos sus problemas a las personas con las que conviven.

  14. Degradan o ensalzan a las personas muy rápidamente.

  15. Algunas veces sufren crisis de pánico.

  16. Algunos tienen una gran dificultad para retener los mensajes verbales o escritos que acaban de recibir. “Parece que no nos escuchan”….

  17. En muchos casos estos enfermos han tenido muchos problemas en su niñez. Hiperactividad, agresividad, etc. Su educación y relación social y familiar ha sido muy problemática. No han podido recibir un diagnóstico claro, hasta que coincidiendo con un cambio hormonal el síndrome TLP se ha manifestado en toda su magnitud.

  18. En muchos casos hay antecedentes familiares por parte de alguno o ambos padres, con problemas mentales, drogas o alcoholismo.

  19. Ante situaciones extremas a veces buscan el suicidio. El 10% de los que lo intentan, lo consiguen.

Todo ello origina un gran desconcierto al comprobar que los métodos educativos normales no funcionan. Nuestros esfuerzos por explicarles su situación o la realidad en que viven, parece no ser escuchado.

La convivencia con estos enfermos es una constante lucha de poderes para intentar llevarles por el camino de la normalidad. Es muy difícil conseguirlo y el fracaso familiar se manifiesta de muchas formas. (Separaciones, depresiones, etc). Realmente la vida cambia para toda la familia.

(Información proporcionada por ACAI-TPL)

Definición

Un trastorno de personalidad en general se caracteriza por ser un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto.

Tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta. Es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar y perjuicios para el sujeto

Dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido internacionalmente como DSM-IV, está recogido y categorizado el TLP con el código ( 301.83 ), en el eje II. Este manual describe nueve criterios básicos para su diagnóstico, de los cuales se han de cumplir al menos cinco para que pueda emitirse el diagnóstico.

Prevalencia

Se estima que la prevalencia del trastorno límite de la personalidad es de alrededor del 2% de la población general, aproximadamente del 10% entre los sujetos vistos en los centros ambulatorios de salud mental y en torno al 20% entre los pacientes psiquiátricos ingresados.

Curso

Hay una considerable variedad en el curso de los trastornos límite de personalidad. El patrón más habitual es una inestabilidad crónica en el principio de la edad adulta, con episodios de grave descontrol afectivo e impulsivo y altos niveles de utilización de de los recursos de salud mental y general. El deterioro causado por el trastorno y el riesgo de suicidio son mayores en los primeros años de la edad adulta y van desapareciendo gradualmente con la edad. Durante la cuarta y quinta décadas de la vida, la mayoría de los sujetos con este trastorno logran una mayor estabilidad en sus relaciones y su actividad profesional.

Criterios para el diagnóstico del Trastorno límite de personalidad según el DSM-IV.

Un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la efectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes criterios la explicación de los mismos está sacada del propio DSM-IV.

Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Nota. No incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 5. La percepción de una inminente separación o rechazo, o la pérdida de la estructura externa, pueden ocasionar cambios profundos en la autoimagen, afectividad, cognición y comportamiento. Estos sujetos son muy sensibles a las circunstancias ambientales. Experimentan intensos temores a ser abandonados y una ira inapropiada incluso ante una separación que en realidad es por tiempo limitado o cuando se producen cambios inevitables en los planes (p. ej., reacción de desesperación brusca cuando el clínico les anuncia el final de su tiempo de visita, angustia o enfurecimiento cuando alguien importante para ellos se retrasa aunque solo sea unos minutos o cuando tiene que cancelar su cita). Pueden creer que este <<abandono>> implica el ser <<malos>>. Estos temores a ser abandonados están relacionados con la intolerancia a estar solos y a la necesidad de estar acompañados de otras personas. Sus frenéticos esfuerzos para evitar el abandono pueden incluir actos impulsivos como los comportamientos de automutilación o suicidas, que se describen separadamente en el Criterio 5.

Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por los extremos de idealización y devaluación. Pueden idealizar a quienes se ocupan de ellos o a sus amantes las primeras veces que se tratan, pedirles que estén mucho tiempo a su lado y compartir muy pronto los detalles más íntimos. Sin embargo cambian rápidamente de idealizar a los demás a devaluarlos, pensando que no les prestan suficiente atención, no les dan demasiado o no <<están>> lo suficiente. Estos sujetos pueden empatizar y ofrecer algo a los demás, pero solo con la expectativa de que la otra persona <<esté allí>> para corresponderles satisfaciendo sus propias necesidades o demandas. Son propensos asimismo a los cambios dramáticos en su opinión sobre los demás, que pueden ser vistos alternativamente como apoyos beneficiosos o cruelmente punitivos. Tales cambios suelen reflejar la desilusión con alguna de las personas que se ocupa de ellos y cuyas cualidades positivas han sido idealizadas o de quien se espera el rechazo o abandono.

Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable. Se presentan cambios bruscos y dramáticos de la autoimagen, caracterizados por cambios de objetivos, valores y aspiraciones profesionales. Pueden producirse cambios bruscos de las opiniones y los planes sobre el futuro de los estudios, la identidad sexual, la escala de valores y el tipo de amistades. Estos sujetos pueden cambiar bruscamente desde el papel de suplicar la necesidad de ayuda hasta el de vengador justiciero de una afrenta ya pasada. Si bien lo habitual es que su autoimagen esté basada en ser perverso o desgraciado, a veces los individuos con este trastorno tienen también el sentimiento de que no existen en absoluto. Estas experiencias suelen ocurrir en situaciones en las que el sujeto percibe una falta de relaciones significativas, de ayuda y de apoyo. Estos sujetos pueden presentar un mal rendimiento laboral o escolar.

Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (p. ej.,gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). Nota: No incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 5. 

Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación. El suicidio consumado se observa en un 8-10% de estos sujetos y los actos de automutilación (cortarse o quemarse) y las amenazas e intentos suicidas son muy frecuentes. El intento de suicidio recurrente es con frecuencia uno de los motivos por los que estos sujetos acuden a tratamiento. Estos actos autodestructivos suelen estar precipitados por los temores a la separación o al rechazo, o por la expectativa de tener que asumir una mayor responsabilidad. La automutilación puede ocurrir durante experiencias disociativas y a menudo les proporciona un alivio por el hecho de reafirmarles en su capacidad para sentir o servirles de expiación de su sentimiento de maldad.

Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días). El estado de ánimo básico de tipo disfórico de los sujetos con un trastorno límite de la personalidad suele ser interrumpido por períodos de ira, angustia o desesperación y son raras las ocasiones en las que un estado de bienestar o satisfacción llega a tomar el relevo. Estos episodios pueden reflejar la extremada reactividad de estos individuos al stress interpersonal.

Sentimientos crónicos de vacío. Los sujetos con trastorno límite de la personalidad pueden estar atormentados por sentimientos crónicos de vacío. Se aburren con facilidad y están buscando siempre algo que hacer.

Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes). Es frecuente que los sujetos con trastorno límite de la personalidad expresen ira inapropiada e intensa o que tengan problemas para controlar la ira. Pueden mostrar sarcasmo extremo amargura persistente o explosiones verbales. Frecuentemente, la ira es desencadenada cuando consideran a una de las personas que se ocupa de ellos o a un amante negligente, represor despreocupado o que le abandona. Estas expresiones de ira suelen ir seguidas de pena y culpabilidad y contribuyen al sentimiento que tienen de ser malos.

Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves. Durante períodos de estrés extremo se pueden presentar ideación paranoide transitoria o síntomas disociativos (p. ej., despersonalización), pero generalmente éstos son de duración e intensidad insuficientes para merecer un diagnóstico adicional. Lo más habitual es que estos episodios ocurran como respuesta a un abandono real o imaginado. Los síntomas tienden a ser pasajeros y duran entre minutos y horas. Con la vuelta real o percibida de la ayuda de la persona que se ocupa de ellos puede producirse la remisión de los síntomas.

Es Importante tener en cuenta que estos criterios no son por sí mismos un instrumento diagnóstico y que el cumplimiento o no de los criterios no sirve por sí solo para determinar si alguien padece o no el trastorno. El diagnóstico es un proceso complejo y debe ser siempre realizado por un profesional de la materia.

Características adicionales

Aparte de estos criterios básicos se dan otra serie de características que suelen ser más variables según los individuos pero que pueden ser útiles a la hora de completar el diagnóstico. Algunas de estos rasgos comunes en los borderline, propuestos por numerosos autores especializados en el Trastorno son:

  1. Tienen dificultades para establecer límites personales definidos, tanto para sí mismos como para con los demás.

  2. Tienen una vivencia paradójica del control: Por una parte pueden necesitar sentirse controlados por otros, al carecer ellos mismos de control o para intentar hacer su propia realidad más predecible y manejable; incluso pueden elegir un estilo de vida en el que estén sometidos a una autoridad ( el militar, cultos, sectas etc…) o unirse a personas abusivas que ejercen un control sobre ellos a través del miedo. Por otra parte pueden tener la necesidad de controlar ellos a otros o acusarlos de querer ejercer un control sobre ellos.

  3. Tienen una sensibilidad interpersonal especial: algunos poseen una habilidad asombrosa para “leer” en la gente y descubrir sus puntos débiles.

  4. Poseen una cierta competencia y control en algunas ocasiones: Por ejemplo algunos rinden muy bien en el trabajo o son superinteligentes, creativos y artísticos. Esto suele crear confusión en las personas que los rodean porque les cuesta entender que la misma persona pueda actuar de forma negativa en otras ocasiones.

  5. Exigencias narcisistas: Algunos derivan el foco de atención sobre sí mismos y pueden reaccionar a la mayoría de las cosas basándose sólo en cómo les afecte a ellos.

  6. Pueden experimentar miedo y mayor inseguridad en sí mismos cuando están precisamente a punto de conseguir algo lo cual les lleva a retroceder ( p.ej., dejar los estudios justo antes de graduarse, presentar una regresión cuando se habla de no progresos en la terapia, destruir una buena relación cuando parece que funciona).

  7. Son frecuentes las pérdidas repetidas de trabajo, interrupciones de estudios o rupturas de relaciones.

La autora Marsha Linehan en su libro : Cognitive- Behavioral Treament of Borderline Personality Disorder (1993), destaca entre otros los siguientes rasgos:

Vulnerabilidad emocional: Pueden experimentar una activación emocional extra elevada, siendo muy sensibles a los estímulos emocionales negativos. Les cuesta mucho más tiempo bajar al nivel base de activación con la consiguiente dificultad para controlarse e impulsividad

Autoinvalidación: Tendencia a invalidar sus propias emociones, pensamientos, creencias y conductas; estableciendo a veces expectativas demasiado elevadas y poco realistas para consigo mismos. Esto puede dar lugar a un intenso sentimiento de vergüenza, odio e ira dirigida a sí mismos. 

Aflicción inhibida: Tendencia a inhibir respuestas emocionales negativas, especialmente aquellas asociadas con dolor y pérdidas, incluyendo tristeza, ira, culpabilidad, vergüenza, ansiedad o pánico.

Aparente competencia: Tendencia a parecer más competente de lo que en esos momentos se es. A veces ocultan bajo una especie de máscara su verdadero estado.

Diagnóstico Diferencial

Es muy frecuente que el diagnóstico borderline no aparezca solo, sino ligado a uno o más trastornos del eje I :

  1. Trastornos del estado de ánimo

  2. Trastorno por estrés posttraumático

  3. Trastornos de pánico y ansiedad

  4. Abuso de sustancias

  5. Trastornos de la alimentación

  6. Trastorno obsesivo-Compulsivo

  7. Trastorno por déficit de atención

O a otros trastornos de personalidad ( esquizotípico, histriónico, dependiente…). En algunos casos se deberán diagnosticar los dos trastornos si se cumplen los criterios necesarios pero en otros casos se deberá hacer un buen diagnóstico diferencial con respecto a los trastornos más parecidos porque esto tendrá efectos a la hora de aplicar el tratamiento adecuado, tanto psicoterapéutico como farmacológico. Hay que tener en cuenta que muchos de los síntomas propios de este Trastorno se solapan con los de los Trastornos arriba citados pero adquieren características diferentes cuando están encuadrados dentro del Trastorno base de personalidad. P.ej;. un borderline que además es adicto a las drogas presenta otras características que un drogadicto; así como un depresivo se diferencia de un borderline que presenta sintomatología depresiva. En ambos casos se requerirá un tratamiento diferenciado, incluso a nivel de medicación.

Instrumentos diagnósticos

IPDE (International Personality Disorder Examination)

Creado en 1997 por Armand W. Loranger. IPDE es un nuevo instrumento diagnóstico, basado en una entrevista clínica semiestructurada, que además es compatible con los criterios de valoración ICD – 10 y DSM – IV. Sus resultados permiten además medir otras categorías mayores de desórdenes de personalidad que hasta ahora se habían omitido. Ofreciendo un diagnóstico fiable uniforme que además pueda ser internacionalmente aceptado.

Existe una versión española a cargo de Lopez-Ibor, Pérez Urdaniz y Rubio Larrosa, habiéndose desarrollado en esta versión un programa informático para su corrección. Se puede encontrar en:

Editorial Meditor S.L.

C/Rafael Salgado 7, 1º Dcha

Tels (34) 91 457 87 25/46 77 / 02 88

Fax (34) 91 457 95 42

Email: alzheuro@lander.es

Web: http://www.solitel.es/meditor/

28036 – Madrid (Spain)

La versión inglesa original, se puede encontrar en:

Referencia :

“Assessment and Diagnosis of Personality Disorders:The ICD-10 International Personality Disorder Examination (IPDE)”

de Armand. W.Loranger, A. Janca, and N. Sartorius

Disponible en :

Cambridge University Press

Sucursal en España – Iberian Branch

Ruiz de Alarcón, 13

28014 Madrid

Tel: +34913604565

Fax: +34913604570

e-mail: openbox@cup.es

TRATAMIENTO

Un tratamiento adecuado del trastorno límite de la personalidad, necesita ser multidisciplinar. Hace falta recurrir a psiquiatras, psicoterapeutas, enseñanza especializada, centros de día o urgencias psiquiátricas, y ayuda a la familia. El tratamiento debería aplicarse en toda su intensidad, y de forma continuada, cuando el paciente tenga entre los 12 y los 35 años. Precisamente en el período en el que una persona desarrolla su carácter y decide su orientación profesional. Estas personas, al no haber desarrado los suficiente recursos propios para hacer frente a nuevas dificultades y situaciones y en muchas ocasiones no ser conscientes de ello, necesitan toda la ayuda que se les pueda dar; Pero sin hacer las cosas por ellos, tratando de no alimentar su extrema dependencia e intentando que aprendan a hacer las cosas por sí mismos. Afortunadamente, la enfermedad suele mejorar conforme el paciente va madurando.

En general, el tratamiento podría contemplar los apartados siguientes:

  1. Tratamiento Psicoterapeútico

  2. Tratamiento Farmacológico

  3. Intervenciones de Crisis

  4. Duración y efectividad de las Terapias

  5. Elección del Terapeuta adecuado

Tratamiento Psicoterapéutico

Terapia Icónica para la estabilización emocional, (Ico-Estemo). Terapia Icónica para la estabilización emocional (Ico-Estemo). Basada en iconos que facilitan, gracias a las imágenes y la memoria visual, que los conceptos trabajados sean mejor comprendidos y evocados para su aplicación. Actualmente se está investigando su eficacia, pero los primeros resultados clínicos apuntan hacia una mejora cualitativa en los casos TLP. Si desea conocer más sobre esta psicoterapia pulse aquí.

La Psicoterapia Psicoanalitica, utilizada habitualmente en el tratamiento de pacientes borderline. Basada en la identificación y activación de esquemas corporales. Terapeuta y paciente discuten modificando dichos esquemas utilizando para ello estructuras cognitivas, técnicas comportamentales y basadas en la experiencia.

A principios de los noventa la autora norteamericana Marsha Linehan desarrolló la llamada, Terapia Dialectica Conductual , dentro del tipo cognitivo-conductual, basada en el principio de que un trastorno límite de personalidad es esencialmente el resultado de una vulnerabilidad emocional con posible base biológica , deficiencias en el medio ambiente y deficiencias en las habilidades interpersonales, el autocontrol y la identidad. Estas últimas pueden ser reaprendidas dentro de una terapia. Esta consiste en sesiones terapéuticas semanales individuales, sesiones complementarias de grupo, basadas en un modelo de aprendizaje de estas habilidades. Todo ello conjuntamente con un contacto telefónico fuera de horas con el paciente.

La Terapia Cognitiva, parte de la base de que las convicciones y esquemas mentales disfuncionales que tienen los Borderline son determinantes e influyen en el resto de la sintomatología; por lo tanto se pretenderá con la terapia cambiar estos esquemas utilizando las técnicas de modificación cognitiva. Beck y col. proponen seis pasos:

  1. Fomentar una relación de confianza con el paciente.

  2. Reducir el pensamiento “en blanco y negro” o dicotómico.

  3. Fomentar un control emocional.

  4. Mejorar el control de La impulsividad.

  5. Aumento del sentido de Identidad

  6. Tematización de los esquemas mentales de base.

El tratamiento es muy necesario. Lo habitual es que los primeros resultados sean obtenidos a largo plazo. Afortunadamente nuevos avances se vienen produciendo.

Tratamiento Farmacológico

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el uso de medicación en estos pacientes ha de ir siempre acompañado de una psicoterapia. La medicación como único tratamiento no es recomendable.

El uso paralelo de medicación puede estar especialmente indicado: en momentos de crisis en los que aparezcan síntomas acusados y difíciles de controlar por otros medios: pánico, ansiedad, impulsividad, agresividad, suicidalidad, o síntomas psicóticos. También en casos más graves para lograr unas condiciones mínimas que faciliten al paciente aprovechar de las otras terapias.

Cuando se tome medicación, tanto el paciente como sus padres, en caso de que sea menor de edad, deberán tener conocimiento de:

  1. El nombre correcto, tanto comercial como genérico de la sustancia y su escritura correcta.

  2. El rango de dosificación de la medicación en concreto: desde inefectivo a tóxico y cuanto tiempo se ha de administrar.

  3. Cuánto tiempo ha de pasar hasta observar los primeros resultados.

  4. Todos los posibles efectos secundarios y posibles interacciones con otras substancias.

Cómo actuar en las Crisis

Son un infierno para el paciente y la familia. Suelen ser de gran intensidad y de corta duración, (a lo sumo 24 horas). Deben atajarse con la dosificación de tranquilizantes, estipulada para estos casos por el médico. Si la situación es lo suficientemente grave, el enfermo se niega a tomar los tranquilizantes, la violencia es incontrolada, etc., la experiencia dicta su ingreso hospitalario a través del servicio de urgencias.

Para ello, solicitar siempre dicho ingreso a través del médico de cabecera ayudado por la fuerza pública si el enfermo se resiste violentamente. En el caso de que fuera mayor de edad, (18 años), y no quisiera firmar voluntariamente el ingreso en urgencias, se puede recurrir al ingreso involuntario en el cual participa un juez. (En muchos casos solo a título informativo). Al finalizar el ingreso debe entregarse a los familiares los informes médicos, las pruebas realizadas y la medicación que debe seguir el enfermo.

Normalmente los psiquiatras que atienden al paciente TLP en la unidad de agudos, son los encargados de dar su alta médica. Incluso durante los ingresos involuntarios el juez acata los criterios del médico. Es muy importante solicitar durante el ingreso que el paciente sea atendido por medicos que conozcan el problema TLP. En caso contrario puede darse el caso que el enfermo esté en la calle sin haber recibido el tratamiento adecuado a su crisis.

Las intervenciones de crisis forman parte habitual del proceso terapeútico y no deben verse necesariamente como un retroceso en los avances obtenidos. Sobre todo no conviene adoptar ante ellas una actitud catastrofista y de derrumbamiento sino intentar mantenerse lo más neutral y sereno posible.

Duración y efectividad de las terapias

La duración y efectividad de una terapia, sea del tipo que sea, puede variar mucho según la gravedad del caso y toda una serie de circunstancias externas.

De forma orientativa se puede decir que en casos estándar y siempre y cuando se den un mínimo de condiciones para realizar las terapias de forma adecuada la duración media puede ser de: Entre cuatro y seis años para una terapia psicoanalítica, Entre un año y medio y dos años y medio para una terapia cognitiva y entre uno y dos años para la terapia dialéctica-conductual ( todas ellas con un mínimo de una sesión semanal)

En cuanto a la efectividad hay pocos estudios contrastados hasta ahora. Una de las pocas terapias con la que se han realizado estudios comparativos para determinar su efectividad y existen datos empíricos es la terapia cognitiva conductual de Marsha Linehan

En definitiva la efectividad de los tratamiento depende también de las expectativas que se tengan y del concepto de curación o recuperación que se maneje. No hay curas milagrosas ni a corto plazo. Tampoco hay curas cómodas. Qualquiera de las terapias descritas exigirá un enorme esfuerzo por parte de paciente y terapeuta y puede estar llena de altibajos, pero no hay que por ello pensar que no sirve para nada.

Si con un tratamiento se alcanzan mayores periodos de estabilidad a largo plazo, disminución de la sintomatología y conductas más perjudiciales para la salud de la persona y una calidad de vida aceptable se habrá logrado mucho.

Elección del Psicoterapeuta adecuado

A la hora de elegir terapeuta es importante informarse de sus conocimientos del trastorno y de su experiencia con este tipo de pacientes. Se le pueden formular algunas preguntas que nos orienten al respecto. El libro de autoayuda para personas que tienen a su cargo un borderline: Stop walking on Eggshells de T. Mason 1998 (p238-239) propone las siguientes:

¿Trata habitualmente personas con este trastorno ?

¿Cómo definiría el T.L.P?

 ¿Cúales cree que son las causas?

 ¿Cúal es su plan de tratamiento?

 ¿ En qué medida cree que pueden mejorarse los Borderline?

¿Qué piensa del uso de medicación en estos casos y de los últimos avances al respecto?

Revisa y valora cada respuesta y contrastalas con otras informaciones que tengas. Consulta a otros especialista y sobre todo intenta informarte lo más ampliamente posible de los nuevos estudios sobre el trastorno. La mayoría de la bibliografía actual sobre el tema está en inglés.

ALCOHOLISMO: CONSIDERACIONES PARA EL CAMBIO

El paciente alcohólico debe reconocer que necesita ayuda por un problema de alcohol, aunque sabemos que no es fácil. Sin embargo, hay que tener presente que cuanto antes se obtenga ayuda, mejores y mayores son las probabilidades de que él (ella) se recupere exitosamente.

Si le incomoda el discutir sus hábitos de consumo de bebidas alcohólicos con su doctor/a o con su cónyuge, familiar o cualquier otra persona, puede que esta sensación se origine en las creencias erróneas acerca del alcoholismo y las personas alcohólicas. En nuestra sociedad, prevalece el mito de que los problemas de alcohol son de alguna manera una señal de debilidad moral. Como resultado, puede pensar que el buscar ayuda significa el admitir algún tipo de defecto vergonzoso. La realidad es, sin embargo, que el alcoholismo es una enfermedad que muestra una señal de debilidad tan fuerte como la que produce el asma o la diabetes. Por otra parte, el tomar los pasos necesarios para identificar un posible problema de bebida tiene una enorme recompensa –la oportunidad de una vida saludable y llena de satisfacción-

Algo que se debe considerar muy importante es que, cuando se decide cambiar la conducta de bebida, no consiste únicamente en dejar de beber, si no que el cambio deberá integrar otros aspectos de relevancia para el progreso en el cambio, es decir, se debe mejorar en las relaciones familiares, personales, sociales, laborales, etc., pues si por insatisfacción con estos aspectos, se intentaban resolver con el consumo de alcohol, es evidente que debemos reaprender a desenvolvernos en estos ámbitos con el fin de que no sean los que vuelvan a despertar los deseos de bebida, por lo que, debemos tomar conciencia de un cambio más global que será lo que nos permita mantener la abstinencia.

Es cierto que se necesitarán aprender una serie de habilidades y adquirir unas destrezas para poder hacer frente a esos desencadenantes que impulsaban al consumo incontrolado de alcohol, por ello es aconsejable dejarse ayudar por los profesionales de la salud y asociaciones dedicadas a este trabajo.

De lo que no podemos tener ninguna duda es que, en una persona ebria, se dificulta el juicio, la capacidad de observación, hay euforia progresiva, aparece incoordinación, náuseas y vómitos, perturbación progresiva de la conciencia, pudiéndose presentar el coma cuando menos se espera.

Me gustaría comentar unas reflexiones sobre el Tratamiento de la adicción al Alcohol de Bernardo Ruiz, (Psicólogo Clínico, Directo del Instituto Detox):

“El objetivo terapéutico del tratamiento de la dependencia del alcohol es promover un cambio de conducta en el sujeto que le permita afrontar de una forma diferente las situaciones en las que beber alcohol se ha convertido en su respuesta predominante.
Así pues, a lo que nos enfrentamos es a un problema de conducta, a un hábito que se ha convertido en la respuesta predominante del sujeto ante determinadas situaciones de su vida y de la que ha perdido buena parte de su capacidad de control voluntario.
La dependencia o adicción se caracteriza porque el paciente ha perdido, en más o menos grado, el autocontrol de la conducta de beber alcohol, y es esa capacidad de autocontrol lo que hay que restablecer para considerar que se ha mejorado el problema.
Por autocontrol entendemos la capacidad de desarrollar una conducta diferente de beber alcohol en las situaciones, tanto de tipo social como de tipo emocional, en las que la persona solía beber, y en las que ha desarrollado el problema. Y hablando de beber alcohol, autocontrol significa, en la práctica, la supresión total de la conducta problema, es decir, aprender a no beber en absoluto.
Se debe rebatir el modelo fatalista de la enfermedad incurable. El modelo conceptual predominante en el tratamiento del alcoholismo en el que lo presenta como una enfermedad “progresiva” e “incurable”, en la que las recaída son poco menos que inevitables y en las que el enfermo ha perdido para siempre su capacidad de autocontrol.
Esto no es así por eso se ha de indicar a la persona con problemas de bebida que el proceso de la adicción es como un hábito aprendido que se puede controlar.
Hemos de enseñarle que su conducta de beber alcohol se ha convertido en una conducta adictiva, en parte por el propio efecto químico del alcohol en su cerebro, pero también en muy buena medida porque ha sido una conducta reforzada muy fuertemente y con mucha consistencia durante mucho tiempo. Para ello es necesario conocer los mecanismos básicos del aprendizaje, la influencia de los desencadenantes de los deseos de beber, sobre las consecuencias y el mantenimiento, así como la forma de extinguir la conducta.
Con todo ello, se conseguirá eliminar los sentimientos de culpabilidad y aumentar la capacidad de autocontrol. El sujeto se ve a sí mismo como víctima de la adicción, no culpable de la misma. Y a partir de este convencimiento se convierte en el principal responsable de su propia recuperación”

Concluir que:

De todo esto, al enfermo alcohólico, le debe quedar algo muy claro y es que este problema que, no es otro que el del alcoholismo, tiene solución. Podrá ser un trabajo lento y pesado, pues cambiar una forma de vida mantenida durante tantos años, podrá resultar dificultoso. Ahora bien, se deberá en todos los casos, proceder a valorar y comparar las ventajas y desventajas que se obtienen con la abstinencia, así como las ventajas y desventajas que se alcanzan con el continuado consumo de alcohol.

Si somos sinceros con nosotros mismos, comprobaremos que la balanza se inclinará hacia el lado de la abstinencia, por lo que se deberá empezar a trabajar cuanto antes para poder conseguir esa estabilidad personal, familiar, social y laboral que tanto se ha deseado y, por qué no, aún se desea.

El deseo de cambio es un deseo de libertad personal.

Bien es cierto que la decisión última y el compromiso para el cambio es de la persona con problemas de bebida, quien a la vez, deberá tomar conciencia de su alcoholismo para perpetuar su abstinencia y todo lo que conlleva la misma.

ALCOHOLISMO: NIVEL PERSONAL Y PSICOLOGICO

La patología alcohólica, conlleva múltiples trastornos psicológicos en el individuo que, impiden una relación familiar, social, laboral e incluso personal, atractiva para él mismo, lo que es indicativo de cambios de percepción de las cosas y situaciones, que le producen deterioro a nivel cognitivo (pensamiento) y emocional.

Mientras se está bajo los efectos del alcohol, se vive en un mundo irreal, ilusorio, donde el razonamiento está completamente anulado, pero que, por el contrario, para el enfermo alcohol, está plenamente ajustado a la realidad, considerándose objetivo y justo en todo momento, percibiendo este error cuando los efectos de la bebida han disminuido o se han eliminado.

La persona con problemas de bebida, tiene una permanente disonancia cognitiva y/o ambivalencia, es decir, lo que piensa no se ajusta con lo que hace, por lo tanto se siente mal. Es sencillo, quien empieza a comprobar que tiene un problema real con el consumo de bebida, considera: “me gustaría no tener problemas por el alcohol pero sin dejar de beber”. “Es consciente que el alcohol le produce daños pero sigue bebiendo, por ello se siente mal tras haberlo bebido”.

Como rasgos muy generales de personas con problemas de alcohol, destacaríamos:

Mayor irritabilidad que la población general
Cambios bruscos de humos.
Ansiedad por beber.
Culpabilidad por haber bebido.
Personalidad disforia (alteración del estado de ánimo) que acaba en celopatías.
Inseguridad, desgana y despreocupación.
Reiterativo y falta de sinceridad.
Desajuste emocional y pena interna
Conflictos neurológicos
Trastornos de carácter.
Falta de maduración.
Depresión y sentimientos de desesperanza.
Soledad y vacío interior.
Egocentrismo, hipersensibilidad.
Escasa tolerancia a la frustración.
Conductas pasivas en situaciones críticas.
Miedo al fracaso
Sentimientos de inferioridad y timidez.
Idealismo excesivo, lejos de la realidad.
Conformidad con el grupo -muy importante en los jóvenes-
Inmadurez afectiva.
Inmadurez emocional.
Pasividad y dependencia.
Depresión y ansiedad.
Actitud amistosa superficial.

Es cierto que no tienen que darse todos estos rasgos en todas las personas con problemas de bebida, ya que, dependiendo de varios factores, cada individuo está más sensibilizado hacia unos más que hacia otros.

ALCOHOLISMO: DETERIORO FAMILIAR

Como se ha podido comprobar se ha hecho hincapié en los daños físicos que produce el consumo incontrolado de alcohol, ahora bien, no es el único deterioro que conquista, pues las consecuencias que sufre y tolera una familia en donde hay una persona enferma alcohólica, son bastante graves y conflictivas.

Los hijos, si están en edades donde se dan cuenta del problema, uno de los primeros pasos que dan es de alejarse del enfermo; bien porque pueda existir agresividad tanto física como verbal o bien por la falta de afectividad y diálogo entre la persona con problemas de bebida y sus hijos.

En la mayoría de los casos incluso suelen sentir vergüenza, sobre todo cuando se encuentran en sociedad (con sus amigos). También en muchos casos sienten miedo a los acontecimientos que puedan ocurrir en la propia casa cuando el padre llega en mal estado.

El cónyuge, tiene que convivir con el problema del alcoholismo, sufriendo en muchos casos tratarnos psicológicos importantes.

El familiar, al igual que los hijos, lo primero que suelen sentir ante el enfermo es el rechazo, creándose un estado de desamor y un ambiente conflictivo, donde cada miembro de la familia actúa por su cuenta sin tener en consideración a los demás, sobre todo el alcohólico, que sólo se preocupa de poder continuar bebiendo.

Se producen innumerables problemas, afectivos, económicos, sociales, etc.

Pero existiendo todos estos problemas que hemos comentado, los cónyuges de los enfermos alcohólicos, suelen empujarlos y apoyarlos para acudir a los servicios médicos, así como a otras asociaciones en un 80% de los casos.

La persona con problemas de bebida deben empezar a tomar conciencia de la disgregación familiar que se produce, de la impotencia familiar por querer recuperar al enfermo alcohólico y no ser capaces, de la incertidumbre diaria, del vivir en un estado ansiógeno que llega a volverse patológico. Todo ello, con el único propósito de sobrevivir a un problema que con voluntad se puede corregir.